La figura de Don Juan tiene sus raíces en Sevilla, donde se ambienta gran parte de la obra. En el centro se alza una escultura dedicada al seductor sevillano creado por José Zorrilla, cuyo mito ha quedado para siempre ligado a la ciudad. Al final del Callejón del Agua llegarás a la Plaza de Alfaro, un pequeño espacio rodeado de vegetación que sirve de transición hacia los Jardines de Murillo, uno de los pulmones verdes más emblemáticos de Sevilla. Recorre este callejón despacio, sobre todo al atardecer, cuando la luz se filtra entre las flores y el aroma a azahar impregna el ambiente. Además, bajo este patio se han encontrado restos arqueológicos de época romana y musulmana. El recorrido comienza en el Patio de Banderas, una amplia plaza porticada que perteneció al recinto interior del Real Alcázar de Sevilla. Para disfrutar al máximo del recorrido, te recomendamos seguir esta ruta circular que comienza en el Patio de Banderas y termina en la animada calle Mateos Gago, perfecta para tapear con vistas a La Giralda. Sus calles estrechas, sus patios llenos de flores y sus plazas escondidas guardan siglos de historia, desde la antigua judería medieval hasta la Sevilla romántica que inspiró a escritores y artistas de todo el mundo.
Es del siglo siglo XV y está decorada con un relieve en su tímpano sobre la Adoración de los Magos, obra de Miguel Perrín. Son características las marcas redondas que hay en algunas fachadas formadas por piedras de molino reutilizadas por los constructores del siglo XVI para reforzar y proteger los muros de los edificios a la altura de los ejes de los carros y evitar así los daños en las edificaciones. Desde luego, nuestro viajero se sentirá como una doña Inés cortejada por los encantos de este barrio. De modo que el visitante se topará con un entramado de callejuelas que premia al paseante con una de las mejores perspectivas de la Giralda y con rincones pintorescos para quemar Instagram. Pues lo dicho, en esta zona se afincó la judería de Sevilla, y luego acusó su marcha tras la expulsión de los judíos en 1483, aunque algunos no abandonaron el barrio definitivamente. El Barrio de Santa Cruz de Sevilla es el corazón de la Sevilla histórica con sus monumentos, las estrechas calles de la judería, sus plazas con naranjos y muchos locales con encanto para tomar tapas o hacer compras. Aquí encontrarás rincones icónicos como la Calle del Agua, la Plaza de Doña Elvira o la Plaza de los Venerables, ideales para fotos y paseos sin prisa.
Entre la catedral y el palacio se encontraba el corral de los Olmos, donde se reunían el cabildo municipal y eclesiástico. Esta fue heredada por Elvira López de Ayala, que le dio nombre al sitio. Otra zona de la huerta del Retiro fue donada por Patrimonio Real en 1862. En esos lugares se edificarían posteriormente las iglesias de San Bartolomé, Santa María la Blanca (en el barrio de San Bartolomé) y la antigua, iglesia de Santa Cruz. El cementerio de la judería se encontraba situado entre la calle Cano y Cueto y el paseo de Catalina de Ribera.
Lugares Con El Mismo Nombre
Se dice que aquí vivía Doña Elvira de Ulloa, hija de Don Gonzalo de Ulloa de Don Juan Tenorio, y que por eso la plaza lleva su nombre. En torno a ella se sitúan pequeños hoteles con encanto, talleres de cerámica y tiendas de artesanía tradicional. Rodeada de naranjos, bancos de azulejos y casas blancas, esta plaza resume a la perfección la atmósfera romántica del Barrio Santa Cruz. Su fachada sencilla contrasta con la riqueza de su interior, donde se guardan objetos personales de Santa Teresa de Jesús, como el manuscrito de Las Moradas y un retrato auténtico pintado por Fray Juan de la Miseria. Fundado en el siglo XVII, pertenece la tinka web a la orden carmelita y aún hoy conserva su vida religiosa en clausura. Seguimos nuestra ruta por la Calle Cruces hasta llegar a la Calle Ximénez de Enciso, donde giramos a la izquierda y seguimos nuestro camino. Hoy, es uno de los rincones más fotografiados del barrio por su armonía y su aire de quietud.
Con los naranjos más altos de Sevilla, invita a detenerse unos minutos y disfrutar de su atmósfera tranquila, alejada del bullicio turístico. Y un secreto que guarda esta zona es la Plaza de Santa Marta, escondida tras un pequeño pasaje justo detrás de la estatua de San Juan Pablo II. Su fuente central, la Fuente de la Farola, añade un toque de frescura y elegancia al conjunto. Rodeando la Catedral, encontramos la Plaza Virgen de los Reyes es uno de los rincones más icónicos de Sevilla. Además, durante siglos fue un punto de celebración y procesiones, testigo de la historia viva de la ciudad. La Plaza del Triunfo debe su nombre al “Triunfo de la Inmaculada”, una antigua devoción sevillana. Pocos pasos más adelante, por la Calle Joaquín Romero Murube, se abre la majestuosa Plaza del Triunfo uno de los espacios más monumentales de Sevilla. Aunque la historia es más leyenda que realidad, ha contribuido a que este rincón se asocie con el amor y la poesía.
Bellamente decorada, la preside una estatua de Don Juan Tenorio, obra del escultor vanguardista Nicomedes Diaz Piquero. Siguiendo Ximénez Enciso, vamos a la derecha por la Calle Cruces, para encontrar una pequeña plaza con tres columnas rematadas por cruces de forja que representa al Calvario. En esta calle tenemos antiguas casas palacios, como la Casa Palacio de Salinas, visitable, incluida en la Ruta de las Casas Palacios de Sevilla , y en la cercana calle Abades verás el Palacio de los Pinelo, sede de las academias de Medicina y Buenas Letras. En ella podemos ver numerosos bares y restaurantes destacando la Bodega Santa Cruz o las Columnas, en la esquina con la calle Rodrigo Caro y el Bar Giralda con los Baños Árabes, un Hamman Almohade, en el interior. Su nombre viene del antiguo Hospital de Santa Marta fundado en el siglo XIV y posteriormente convertido en el actual convento. A la derecha vemos el Palacio Arzobispal, la residencia oficial del arzobispo titular de la Archidiócesis de Sevilla, edificio que data del siglo XVI, con una magnifica portada de estilo barroco del siglo XVIII.
Seguimos nuestra ruta por la calle que queda al otro extremo de la Plaza de Alfaro y damos a la Plaza Santa Cruz, que da nombre al barrio. Este rincón, lleno de sombra y calma, contrasta con las callejuelas más estrechas del barrio y ofrece un respiro perfecto durante la ruta. Deja que absorba tiempo tras una visita grande, especialmente cuando calor o colas hacen incómodo cruzar media ciudad. Tras Catedral o Alcázar, sus calles, muros, patios y plazas pequeñas cambian la escala de Sevilla de monumental a íntima. Santa Cruz es el aterrizaje suave después de los grandes interiores. Estos puntos ayudan a entender la geografía del artículo antes de decidir la ruta.
Deixe um comentário